domingo, 12 de agosto de 2012

Berlín: una ciudad para soñar

Dentro de poco hará un año que pasé las vacaciones en Berlín, para mi gusto la ciudad más vanguardista en lo que a libertad creativa se refiere.  Me traje muchas fotos y muchos recuerdos y anécdotas que llenarían otro blog, pero también descubrí un pequeño local regentado por dos artesanas treinteañeras muy agradables, de donde me traje unas cositas con las que creé mi propio “souvenir” de Berlín. Encontré una preciosa cinta del skyline berlinés y se me ocurrió que podría quedar muy bien cosido a una camiseta negra. Y para rematar los extremos unos bonitos botones rojos con forma de estrella y aire retro. Cuando volví de vacaciones, compré una camiseta básica negra y me puse manos a la obra.



Un domingo en Berlín
Un plan perfecto para pasar el domingo en Berlín es hacer lo que los berlineses hacen: levantarse tarde y hacer brunch con los amigos, esa especie de desayuno, almuerzo y hasta merienda con café, leche, té, distintos tipos de panes y mermeladas, mantequilla, platos fríos como ensaladas de pasta o calientes como huevos revuletos,…, todo lo que se te ocurra acompañado de mucho café, muchos amigos y buena conversación. Aunque esta moda comenzó haciéndose en las casas, desde hace tiempo muchas cafeterías berlinesas ofrecen brunch el domingo con un precio cerrado (desde alrededor de 3 euros en adelante, según el sitio).
Yo recomiendo ir a An einem Sonntag im August, una cafetería preciosa en Kastanienalle, muy ecléctica (no hay ni una silla igual a otra), una terraza con sofás-columpios, un brunch muy aceptable y un ambiente muy tranquilo, muy dominical.





Una vez hayamos recuperado fuerzas, seguimos subiendo Kastanienalle hasta llegar a Mauerpark, para quienes les guste los mercadillos: revolver entre viejos vinilos, admirar las creaciones de los artesanos de Berlín, escuchar buena música al aire libre, tomar alguna de las especialidades turcas o alemanas de los puestos de comida, jugar un partido de baloncesto en la cancha, o simplemente tumbarte sobre el césped y disfrutar del domingo. Un paraíso en la tierra.





Después de pasar varias horas en el mercadillo (Mauerpark no se ve en diez minutos) qué mejor manera de rematar el domingo que acercándose al Biergarten más antiguo de la ciudad: el Prategarten, también en Kastanienalle. Unas cuantas cervecitas al aire libre y otras delicias berlinesas y ya tienes un domingo perfecto en Berlín. ¡Quiero volver!




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